Pregunta – Quién puede ser salvo ¿Puede salvarse cualquier persona?

Pregunta – Quién puede ser salvo ¿Puede salvarse cualquier persona?

Respetado amigo Danny Smith. Con todo respeto nos permitimos comentarle lo siguiente:

Yahoshua el Mesías enseñó claramente en Juan 3:16 que el salvará a todo aquel que cree en el. Veamos:

« Juan 3:16 “Porque de tal manera amó el Todopoderoso al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en el cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. »

Este “todo aquel” le incluye a usted y a cualquier otra persona en el mundo.

La Sagrada Escritura dice que, si la salvación estuviera basada en nuestros propios esfuerzos, nadie podría salvarse. Veamos:

« Romanos 3:23 “Todos pecaron y están destituidos de la gloria del Todopoderoso ” »

«Salmo 143:2 “no se justificará delante de ti ningún ser humano”. »

« Romanos 3:10 “No hay justo, ni aun uno”.»

Nosotros no podemos salvarnos a nosotros mismos. Por el contrario, somos salvos cuando creemos en Yahoshua el Mesías Veamos:

« Efesios 2:8–9 “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don del Todopoderoso ; no por obras, para que nadie se gloríe”.»

Somos salvos por la gracia del Todopoderoso y, la gracia, por definición, no se puede ganar. No merecemos la salvación; simplemente la recibimos por la fe.

La gracia del Todopoderoso es suficiente para cubrir todo pecado. Veamos:

« Romanos 5:20 20. La ley se introdujo para que se viera la enormidad de la ofensa, pero en cuanto se vio la enormidad del pecado, se apreció la grandeza del favor. »

La Sagrada Escritura está llena de ejemplos de personas que se salvaron de trasfondos pecaminosos. El emisario Shaul (Pablo) escribió a los creyentes que anteriormente habían estado viviendo en una variedad de condiciones pecaminosas, incluyendo embriaguez, idolatría, adulterio, homosexualidad, robo, avaricia e inmoralidad sexual. Shaul (Pablo) afirma lo siguiente:

« 1 Corintios 6:9–11 “ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Adon Yahoshua el Mesías , y por el Espíritu de nuestro Elohim” »

El mismo emisario Shaul (Pablo) había sido un perseguidor de los creyentes , aprobando la muerte de Esteban (Hechos 8:1), y arrestando a los creyentes y echándolos a la cárcel (Hechos 8:3). Sin embargo el mismo Shaul cuenta su experiencia personal. Veamos:

« 1 Timoteo 1:13–15 “…habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad. Pero la gracia de nuestro Adon fue más abundante con la fe y el amor que es en Yahoshua el Mesías . Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Yahoshua el Mesías vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero”»

A menudo, el Todopoderoso elige salvar a los candidatos más improbables para cumplir Sus propósitos. Veamos una pequeña lista:

Salvó a un ladrón en un madero con sólo unos minutos que le quedaban de vida (Lucas 23:42–43)

Salvo a un perseguidor de la Asamblea (Shaul (Pablo)

Salvo a un pescador que le había negado (Kefa (Pedro) )

Salvo a un soldado romano y su familia (Hechos 10)

Salvo a un esclavo fugitivo (Onésimo en el libro de Filemón)

y muchos otros.

No hay nadie que esté fuera del poder del Todopoderoso para salvar. Es su regalo gratuito para usted de vida eterna. Aun que ya sabemos que tuvo un costo muy alto, que debemos siempre tener en cuanta.

« Isaías 50:2 2. “¿Por qué cuando vine nadie apareció? ¿Por qué cuando llamé nadie respondió? ¿Es demasiado corto mi brazo para rescatar? ¿No tengo el poder para salvar? Con una simple reprensión hago secar el mar, y convierto los ríos en desierto. Sus peces hieden por falta de agua; yacen muertos de sed. »

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Pero, qué significa realmente ser salvo? ¿salvo de qué?

Según los católicos y sus derivadas ser salvo se define como sigue: “El término ‘salvo’ simplemente se refiere a la postura de un creyente en cuanto al Mesías . Con la garantía del cielo, los creyentes son salvos de la condena eterna en el infierno. Todos los creyentes son sellados con la sangre del Mesías y considerados justos a los ojos del Señor… ‘salvos’ para irse al cielo con D-os”.

La salvación generalmente se entiende como el acto de aceptar al Mesías como Salvador. Y una vez hecho esto, dice la enseñanza, se está salvo del infierno y listo para ir al cielo.

Pero, ¿es esto lo que significa “ser salvo” según la Sagrada Escritura ?

Para conocer la respuesta, necesitamos saber qué dicen las Escrituras acerca de la salvación. No se equivoque, ¡todos necesitamos ser salvos! Pero esto implica mucho más de lo que supone la definición anterior.

¿Dé qué necesitamos ser salvos exactamente, y cómo somos salvos?

Salvos de… ¿qué?

La palabra salvo implica que hay algo de lo que necesitamos ser salvados (o rescatados). Pero ¿es ese algo el infierno?

La Sagrada Escritura nos dice que el mayor problema del ser humano es el pecado. Veamos la definición más básica de pecado:

« 1 Juan 3:4: “Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley”.»

Las 10 Palabras ( Diez Mandamientos) del Todopoderoso resumen sus ordenes y pensamientos y además representan su carácter. Cuando desobedecemos sus reglas, estamos pecando. Cuando alguien quebranta por ejemplo, el mandamiento diciendo una mentira, por ejemplo, esa persona peca.

La Sagrada Escritura también nos dice que el pecado tiene una pena, veamos:

« Romanos 6:23 “la paga del pecado es muerte”»

La mayoría de las personas no suele poner atención a este claro mensaje. La consecuencia final del pecado es la pena de muerte. La idea popular de un infierno eterno proviene de religiones paganas. El Mesías no vino a salvarnos del sufrimiento eterno en las llamas del infierno.

De lo que el Mesías vino a salvarnos fue de la muerte —el cese total de la vida y consciencia— porque si hemos pecado (y según Romanos 3:23 todos lo hemos hecho), entonces ésa es la inevitable pena que enfrentamos. Desde el jardín de Edén, los seres humanos han pecado y se han acarreado esa pena para si (Génesis 3:19; Ezequiel 18:20) y además de eso, el pecado nos separa del Todopoderoso (Isaías 59:1-8).

En resumen, de lo que realmente necesitamos ser salvos, es de la separación del Todopoderoso y la pena de muerte por nuestros pecados.

Salvos por… ¿quién?

Cuando pecamos, la pena de muerte queda escrita en nuestro registro y la Sagrada Escritura dice que no hay nada que podamos hacer para borrarla. Nada.

Usted no puede borrar la pena de sus pecados pasados haciendo cosas buenas ahora, y no puede borrar la pena de sus pecados futuros por haber hecho el bien antes. El Todopoderoso decretó que la única manera de pagar la pena del pecado es con la muerte. Y la única manera de evitarla es que alguien más la pague por nosotros. Pero para que eso ocurra, la persona tendría que ser libre de pecado en primer lugar.

Es aquí donde entra el Mesías .

El Mesías vino a la Tierra para convertirse en esa Persona por nosotros. Vivió una vida perfecta sin pecado —nunca hizo, dijo o pensó nada que quebrantara la ley del Todopoderoso. Por lo tanto, él no se hizo acreedor de la pena de muerte, y eso le permitió hacerse cargo de la pena por nuestros pecados y morir para salvarnos y así no tuviéramos que pagarla con nuestra vida (2 Corintios 5:21; 1 Kefa (Pedro) 2:24).

Su sacrificio fue de tal magnitud que bastó para pagar la pena de los pecados de toda la humanidad. Su muerte nos permite ser reconciliados con el Todopoderoso , librándonos de la pena de la separación (Isaías 59:2), y su resurrección nos libra de la pena de muerte (Romanos 5:10). Sólo podemos ser salvos a través de la gracia del Todopoderoso , que se manifestó en el sacrificio y resurrección del Mesías (Efesios 2:8). No hay ningún otro camino para borrar nuestros pecados y la pena que estos conllevan.

Es por eso que el Mesías es nuestro Salvador.

Qué significa aceptar al Mesías como Salvador? Basta con eso? Muchos religiosos dicen que basta con confesarlo y aceptarlo en nuestro corazón para ser salvos. Los ministros de las denominaciones a menudo les piden a sus oyentes que reciten una breve oración confesando a cierto personaje como su Salvador y luego los declaran salvos. Pero eso no es lo que la Sagrada Escritura enseña.

Creer y confesar al Mesías son pasos iniciales importantes en el proceso de la salvación, pero no son lo único que un creyente debe hacer para ser salvo. El emisario Kefa (Pedro) nos muestra un panorama más completo al final de su famoso sermón del libro de Hechos. Veamos:

« Hechos 2:38 “Arrepentíos, y haga inmersión cada uno de vosotros en el nombre del Mesías para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu de Santidad ”.

Los pasos escriturales del proceso son entonces:

1.- Arrepentimiento, 2.- La inmersión y 3.- La recepción del Espíritu de Santidad. Esto implica mucho más que creer y aceptar al Mesías con una pequeña oración. Y si usted quiere ser salvo, necesita comprender lo que estos pasos significan realmente.

Si observamos el orden indicado en estas palabras podemos observar lo siguiente:

1.- Arrepentimiento. Y podemos preguntar. De que? Respuesta: De haber desobedecido (TODA, no solo una parte) de la Ley del Todopoderoso Creador.

<< Mateo 5:19 Cualquiera, pues, que anule uno solo de estos mandamientos, aun de los más pequeños, y así lo enseñe a otros, será llamado muy pequeño en el reino de los cielos; pero cualquiera que los guarde y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.>>

2.- Como una consecuencia del arrepentimiento, y como un testimonio del mismo, solicitamos una pureza, un lavamiento y el nacimiento de una nueva criatura. Y ya limpios y aceptados….

3.- Y como consecuencia de estos dos, entonces ya se crean las condiciones de que El Espíritu de Santidad empiece a obrar en la persona con el fin de hacerle obediente a los mandatos de las Ley del Todopoderoso. Veamos:

« Heb 10: 16. “Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días –dice Yahweh– pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré” »

« Jer 33. Pero ésta será la alianza que haré con la Casa de Yisrael después de aquellos días –declara Yahweh: Pondré mi Torah en su interior y la escribiré en su corazón. Entonces yo seré su Elohim, y ellos serán mi pueblo. »

Entonces para que es la obra del Espiritu de Santidad? La Respuesta la vemos en esos versos:

“ …. Pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré….”

Simple. Para que obedezcamos SU ley, La ley Del Todopoderoso YHWH, el Creador!

Así de sencillo.

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