PREGUNTA–EN QUE CONSISTE LA SANTIDAD – QUE ES SER SANTO?

09-26- PYR-PREGUNTA–EN QUE CONSISTE LA SANTIDAD – QUE ES SER SANTO?

Respetado amigo Teofilo. Con respecto a su pregunta nos permitimos comentarle lo siguiente:

Comenzamos con este verso:

< Vayikra/Levítico 19:2 “Habla a toda la congregación de los hijos de Israel y diles: «Seréis santos porque yo, El Todopoderoso vuestro Elohim, soy santo.” >

¿En qué consiste la santidad que El Todopoderoso nos pide?

La palabra “kadosh” en realidad significa “separado”. Es decir, el concepto corresponde a la “separación” de algo. Este es el concepto correcto de la “santificación”. Apartados para un propósito.

El Todopoderoso separo para sí, a los hijos de Israel, y con ese solo hecho les dio un status de “santidad” de separación que les es inherentes por el simple hecho de formar parte del pueblo del Todopoderoso . Lo mismo ocurre con los leviim (levitas) y cohanim (sacerdotes). Estos son mas santos, es decir mas separados que los demás hijos de Israel, pues tienen muchos más mandamientos que cumplir que el resto de los hijos de Israel, y esto les confiere una santidad mayor en relación con los demás integrantes del pueblo, que no son descendientes de la tribu sacerdotal, los levitas.

Es también por esta razón que en las cartas de Shaul de Tarso leemos las siguientes salutaciones:

“Shalom a todos los santos” o “a los santos que están en la casa de…”.

Pues era y es un titulo normal de un grupo de personas seleccionadas y apartadas para un propósito especial. Es decir, hay una santidad que tiene que ver con nuestra misión, y para adquirir esa santidad no solo es necesario formar parte del pueblo del Todopoderoso.

La santidad que El Todopoderoso exige a su pueblo es: “seréis santos, porque yo El Todopoderoso soy santo”. Dice claramente “seréis”, lo cual implica un trabajo a futuro, un largo proceso de cambios y de transformación progresiva. No tiene nada que ver con la santidad nominal que tenemos como pueblo del Todopoderoso como pueblo apartado. El Todopoderoso busca algo más excelente.

La santidad que El Todopoderoso pide, se trata en primera instancia, de una cuestión que nace desde el corazón de la persona, de donde emana todo lo bueno y todo lo malo. Veamos:

< Lev 19.3 “Cada uno temerá a su madre y a su Padre”. >

La santidad que El Todopoderoso pide es una cuestión que nace desde el corazón, pues ¿Por qué razón el Todopoderoso nos pediría al tan obvio como el respeto a los padres? La razón es que, en realidad la espiritualidad comienza con acciones morales concretas, tan básicas como el respeto al Padre, el respeto a la esposa o al esposo, o no hablar ni andar chismeando en medio del pueblo (Lev 19:16).

Estos mandamientos de carácter moral, básicos, son en realidad primordiales para la santidad, y sin ellos, no podremos participar de la santidad del Todopoderoso.

No podemos pensar que la “santidad” depende de cuanto oremos, ni de cuantos ayunos tengamos a nuestro haber. Tampoco depende de cuanto cantemos, ni de cuan espirituales podamos lucir a quienes nos rodeen. Ni siquiera depende de cuanta ayuda demos a los pobres (tzdakot). Sino que esencialmente tiene que ver con las acciones más básicas de la moral del ser humano, por ejemplo, el temor y el honor que le debemos a los padres.

Una persona puede estar cumpliendo muchos mandamientos. Como ponerse los flecos, rezar cuando le es debido rezar, decir shema sagradamente, vestir de forma religiosa y recatada, pero no estar cumpliendo con la santidad que se le demanda, cuando no respeta a sus Padres. Veamos:

< Lev 19:32 “delante de las canas te levantaras, y honraras el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor. Yo El Todopoderoso ”. <

La santidad que El Todopoderoso demanda, está relacionada con la más evidente de las demandas morales que una persona tiene. ¿Quién seria capaz de no honrar a un anciano? Nadie podría pensar dentro de sí que un anciano no merece respeto, ni que no deba ser honrado. Pero a nuestro pesar quizás, este mandamiento está dentro de la lista de mandamientos que hablan de la santidad esperada y demandada por el Todopoderoso para mostrarnos que “su santidad” parte desde aquí, desde las cosas mas básicas y sencillas, para hacernos llegar hasta allí (El Todopoderoso ).

¿Cómo podemos procurar la santidad sin primero hacer estos mandamientos básicos a la moral humana? Veamos:

< Marcos 7: 9-10 “También les decía: Astutamente violáis el mandamiento del Todopoderoso para guardar vuestra tradición. Porque Moisés dijo: «HONRA A TU PADRE Y A TU MADRE; y: «EL QUE HABLE MAL DE su PADRE O DE su MADRE, QUE MUERA; pero vosotros decís: Si un hombre dice al padre o a la madre: Cualquier cosa mía con que pudieras beneficiarte es corbán (es decir, ofrenda al Todopoderoso ) ya no le dejáis hacer nada en favor de su padre o de su madre; invalidando así la palabra del Todopoderoso por vuestra tradición, la cual habéis transmitido, y hacéis muchas cosas semejantes a éstas”.

Los perushim (fariseos) de la época del Mesías Yahoshua, habían promulgado que dar una ofrenda al Todopoderoso (es decir un korban – un sacrificio en el templo) reemplazaba la posibilidad de sostener, honrar al Padre o a la Madre. En lugar de ayudar a sus padres con el dinero que tenían, declaraban que la suma era un “korban” al Todopoderoso y que, por lo tanto, a pesar de que sus Padres, sufrieran necesidad, no los ayudarían, por cumplir con esta regla religiosa de “santidad”.

Es decir, la cuestión religiosa externa, paso a ser más importante para ellos, que el mandamiento de honrar a los Padres. Este mandamiento, no necesitar ser “mandamiento” para que una persona piense en ayudar o sostener a sus Padres, cuando tiene la capacidad de hacerlo, es una característica o cualidad moral básica de todo ser humano, ¿Cómo entonces la Torá nos pide que lo cumplamos? La respuesta está a la vista: El hombre puede pasar a llevar las demandas más simples de la moral y santidad divina por proteger su “santidad” externa. Si honrar al padre y a la madre es parte de la moral de un ser humano normal ¿Cuánto más de la moral y santidad de un hijo de El Todopoderoso ? Pero por el contrario vemos que realmente esto no es así siempre.

Si no somos capaces de cuidar de papá y mamá, de nada nos sirve la Torá que profesamos. Si no somos capaces de respetar a nuestra autoridad espiritual, de nada nos sirve la otra Torá que profesamos. Si no somos capaces de respetar, de admirar e imitar a los mas ancianos, que nos llevan años por delante y un inmenso historial de experiencias y enseñanzas, de nada nos servirá que estudiemos la Torá.

La verdadera santidad comienza cuando nos volvemos mas humanos. Y cumplimos la Torá con el amor al prójimo: “no hacemos el mal que no deseamos que nos hagan y hacemos el bien que deseamos que nos hagan”. Comencemos por la santidad que El Todopoderoso nos pide, y luego todo lo demás tendrá un verdadero valor.

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Por: Mordechai Ben Yakov

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