PREGUNTA – QUE PASO CON LOS HIJOS DE AARON?

04-11-PYR – PREGUNTA – QUE PASO CON LOS HIJOS DE AARON?

Estimado amigo Carlos R. (Co). Con respecto a su pregunta nos permitimos comentarle lo siguiente:

Los hijos de Aarón, Nadav y Avihú, fallecieron por traspasar los límites que había impuesto el Todopoderoso. El día de gloria se transformó en un segundo en desazón y calamidad. La semana de festejos maravillosos se arruinó en un instante, cuando la desgracia cayó sobre la familia sacerdotal y sobre el pueblo judío.

¿Y cual fue la reacción de Aarón, el padre, el Sumo Sacerdote? Veamos:

< Vaikrá/Levítico 10:3 “Y Aarón guardo silencio”>

Mucho se ha hablado de ese silencio. Ríos de tinta se han hecho correr explicándolo, elogiándolo, ensalzándolo, comprendiéndolo, analizándolo, criticándolo, y etcéteras varios. Un silencio que hizo hablar millones de palabras en millones de ocasiones. Por lo visto, un silencio resonante.

El próximo mandato de la Torá dicho directamente a Aarón, sin intervención de Moshé, quien normalmente era el encargado de recibir las directivas celestiales. Más ríos de explicaciones han corrido explicando esto. Nos interesa centrarnos en el ruido atronador que también comenta la Torá. Veamos:

< Vaikrá/Levítico 10: 6 “toda la Casa de Israel se lamentará por la conflagración que encendió Hashem”

Aarón es recompensado por su silencio, pero se le dice a la nación que lamente abiertamente por la tragedia. ¿Por qué?

Porque hay gente que trabaja su duelo a través del silencio, hablando en privado, meditando, siguiendo sus propios caminos personales de duelo, sin ventilar su dolor. Y hay gente que tiene la necesidad de gritarlo, manifestarlo a viva voz, hacerlo sentir a los demás que uno está sufriendo. Ambas reacciones son aceptables y respetables y no tenemos el derecho a juzgar a ninguno en la forma que administra sus emociones.

La Torah cuenta como los hijos de Aarón el cohen acercaron un fuego extraño ante el Todopoderoso . Y de Hashem salió un fuego que los devoró y ellos murieron. Y en el versículo siguiente hay cuatro palabras que nos pueden dejar callados de la sorpresa. Veamos:

< Vaikrá 10: 3 ”Y Aarón guardó silencio»>

Aarón guarda silencio, y nosotros podemos preguntarnos como muchos: ¿por qué? ¿Acaso no tenia corazón para sufrir por sus hijos muertos?

Por supuesto que si. Aarón tenia un corazón tan inmenso, tan sensible, que ante el horror de una muerte súbita (¿injustificada?) no pudo explicar, ni quiso hacerlo…simplemente guardo silencio…

Ni siquiera lloró, pues su llanto era de afiebrado silencio, como en esas ocasiones cuando las palabras nada pueden expresar, ni hay verbos que puedan explicar. Cuando el corazón de muchos retiene la lágrima en la garganta y con un desconsolador consuelo alzan los ojos al cielo para interrogar… con un profundo silencio que grita y pregunta y exige una explicación. Veamos:

< «Le dijo Moshé a Aarón : ‘Aarón , hermano mío. No murieron tus hijos sino para santificar el Santo Nombre.’ >

Por estas palabras podríamos creer que Aarón se consoló de la muerte de sus hijos comprendiendo que ellos murieron para santificación del Santo Nombre.

Otra posible explicación que aluden algunos estudiosos rabinos apunta a que Nadav y Avihu, los hijos de Aarón, estaban borrachos al momento de acercar el incienso no requerido ante el Todopoderoso, lo cual deja la dignidad de los hijos de Aarón…arrastrándose por el piso. Veamos que a continuación de este episodio aparece esta advertencia:

< Vaikrá/Lev 10:8,9″Y habló el Todopoderoso a Aarón diciendo: ‘vino y licor no bebas tú y tus hijos antes de ingresar en la tienda de reunión, no sea que mueras…>

Cual pudo ser, aceptando esta hipótesis, la causa de su comportamiento?

1) Se creyeron poseídos de un espíritu superior y en un éxtasis provocado por el licor.

2) Cayeron sumidos en una sentida relación inalcanzable con la eternidad, quisieron ofrendar incienso al Todopoderoso , y terminaron sacrificando sus vidas a las drogas.

3) Intentaron saltear tramos en su conocimiento del Todopoderoso, y para ello utilizaron este método para en esa experiencia inenarrable hallar al Todopoderoso de una forma inmediata.

4) Deseo de acercarse más allá de lo humanamente posible a la Divinidad.

Y si fuera así, ¿Qué nos dejan a nosotros? Si ellos víctimas de su tal vez buena intención murieron, ¿Qué esperar de las pobres víctimas de su miseria humana que para escapar de este mundo se apoyan en el bastón quebradizo de las drogas?

¿No será que simplemente actuaron en orgullo de su posición, en la vanidad de su autoridad, en su humanidad autosuficiente despegada de la autoridad del Todopoderoso, que traspaso los limites impuestos por su soberanía?

Lo único que precisamos para acercarnos al Todopoderoso es un corazón puro y sincero, un real deseo de conocerle, amarle y adorarle!

La palabra usada para “guardar silencio” es HASKET, y es la única vez que se emplea en todo el TANAK. Entre los intérpretes hay varias opciones del real significado, siendo uno de los más firmes el que usamos nosotros, de guardar silencio. En muchas ocasiones la Torá nos dice que escuchemos, sin embargo ahora nos da una pieza fundamental para que nuestra escucha sea realmente poderosa, pues nos enseña que tenemos que aprender a callarnos para estar capacitados para la escucha.

Callarnos al menos en tres sentidos:

1- Hacer silencio para oír las palabras del otro y así poder escucharlas; porque con ruido, charlas que se cruzan, falta de atención, y otras interferencias difícilmente estaremos escuchando.

2- Calmar la mente y la emoción para que recibir lo mejor posible el mensaje del otro y no terminar interpretando cualquier cosa, o suponiendo, o asumiendo cosas que el otro no dice; escuchar al otro de verdad, en la máxima capacidad que fuera posible.

3- Llevar nuestra atención a un punto neutro, donde solamente importa en este momento recibir las palabras del otro, sus silencios, sus entonaciones, sus gestos y armar una escucha limpia, a la que se la haya quitado las impurezas de nuestra subjetividad. Por supuesto que es un imposible, pero al menos debemos intentarlo.

4- No escuchar para responder, sino escuchar para comprender. Que la comunicación sea auténtica, y no solamente un monólogo de a dos, o gente que no se conecta sino solamente intercambia palabras.

Esto nos está pidiendo la Torá, que aprendamos el arte del silencio, tan valioso para muchas cosas y en especial para escuchar y comunicarnos. Cuando logramos llegar a cumplir este sabio mandato, estamos en condiciones de reconocer que “hoy has venido a ser pueblo del Todopoderoso ”.

¿Sabes por qué?

Porque con el silencio significativo estamos en condiciones de dejar de buscar lo que nos diferencia para encontrar aquello que nos une.

Guardamos esos momentos de silencio, para calmar la mente y el corazón, para no confrontar con los otros, para no discutir y ver quien tiene razón. Sino para llenarnos de tranquilidad, establecer paz en la mente y con esto estar dispuestos a hacer las paces con el otro.

Darnos cuenta de que somos con el Todopoderoso una unidad y que solamente el mundo material nos divide y hace creernos que estamos en disputa.

< Devarim/Deuteronomio 27:9«Luego Moshé y los sacerdotes levitas hablaron a todo Israel diciendo: ‘Oh Israel, guarda silencio y escucha: Hoy has venido a ser pueblo del Todopoderoso tu Elohim.»>

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Escrito por:

Yehuda Ribcopor Yehuda Ribco15/04/2011

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Republicado por:

ASAMBLEA ISRAELITA NAZARENA

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